viernes, 29 de abril de 2011

Posos


Las palabras ronronean pero no acaban de formar filas para salir por el teclado… Me fascinan los relatos de las pequeñas cosas porque son fruto de la observación y el ingenio a partes iguales. La perspectiva nos hace únicos y la identidad nos lleva a buscar nuevas miradas, porque somos una panda de narcisos inseguros. Afirmación o evasión son los dos caminos de mis lecturas. Pensaba que el contenido se acumulaba, se ordenaba y fusionaba con los posos anteriores y traía, decantado, nuevos y mejores vinos. No siempre. Lo que se lee se olvida; lo que se ve se recuerda; lo que se experimenta se aprende, aunque a veces se borra en la mente caprichosa.

martes, 26 de abril de 2011

Facetas

Me sorprende que ambos tengamos un profundo laberinto interno y lo único que aflora son conversaciones sociales, mimos y sonrisas sin más, ni menos. La dolce vita de tu república independiente tiene microclima y climax, se respira placer y dudas, desamor y curiosidad, pasión y freno, a veces gatos, a veces leones, aunque algo ratones. El laberinto atrae e inquieta, salir del laberinto requiere elegir caminos y elegir es perder -una opción excluye otras-. También podemos pasear sin ánimo de salir, es probable que un día encontremos una salida, entonces habrá que elegir si permanecer o no en él.

lunes, 4 de abril de 2011

Calco-manías


En menos de dos semanas he escuchado dos veces hablar de los hipster. Tengo a una preciosa prima viviendo en Seattle desde hace unos meses; su hermana, otra preciosa prima, la ha visitado hace unos días y me comentaba que lo que más le había llamado la atención era la franja de edad de la ciudad (30-45 años) y la contracultura dominante en el lugar. ¿Por qué? Porque en el país de los clones, las grandes cadenas de distribución, el fast food y los extremos, en Seattle triunfa lo del terreno, hecho a mano, elaborado por locales, gestionado localmente con productos locales como si de una nueva autarquía se tratara, y la ciudad está plagadita de la tendencia hipster que al parecer en Seattle crece de manera exponencial y en la vecina Portland son ya movimiento motivo hasta de series cómicas   y webs como ésta 

Lo cool es ser macrobiótico, tomar café vegano, usar materiales sostenibles, llevar gafas de pasta, pantalones pitillo, zapatos eternos, grandes hombros y pelos contracorriente en un ánimo de evolución o involución, con la voluntad humana de sentirse diferente y especial  entre calcos. ¿El hábito hace al monje? 

martes, 1 de marzo de 2011

Caminos


Conozco a una mujer que escuchó muy temprano a Lou Reed y se creyó lo de vivir el lado salvaje de la vida, con respeto y libertad, decía. Los días pasaban y empezó a creer que su curiosidad la llevaba a un estado crónico de insatisfacción. Se dejaba llevar tomando sólo las decisiones que frenaban sus pasos y durante mucho tiempo fueron fáciles. La ecuación se complicó con el tiempo hasta que descubrió una mañana que elegir es perder y que temer sufrir es ya sufrir de temor. Entonces decidió generar y batir una nueva marca, aceptar experiencias desconocidas y arriesgadas, sádicas incluso, obediente en lo salvaje. Y buscando la fuerza se topó con el lado oscuro y aprendió que los pulsos, para los que compiten y la vida a sorbitos, para saborearla. La paciencia tuvo que aprenderla por los caminos -de Kerouak- porque nunca la encontró y sé que sigue caminando. Me gusta observarla y tomar nota de sus pasos.

martes, 22 de febrero de 2011

Luna Lunera

Es posible que parezca camicace pero creo que he perdido el miedo, a base de prueba y error, de sumar experiencias malas que desembocan en la calma, de observar, sonreír y aceptar.

El miedo forma parte de personas y animales, es una alerta ante la amenaza o el riesgo para preservar nuestra supervivencia. En exceso paraliza y el terror llega a matar, qué paradoja, algo que nace para sobrevivir pueda acabar con tu vida.

Sin confianza hay miedo, miedo a expresarnos, a mostrarnos tal y como somos, con nuestra riqueza y pobreza, con nuestras contradicciones, nuestra vulnerabilidad. También hay miedo a lo que piensa el otro, a lo que no piensa, a lo que dice, a lo que calla, a los silencios, a la falta de amor, al exceso de amor, a la soledad, a complacer, a disgustar, a seducir,…demasiada energía dedicada a combatir tanto miedo. La vida no sonríe cuando vives alerta.

El nuevo reto es atreverme a decir lo que quiero decir y ser quien quiero ser y disfrutar del camino, escribir cuando el sueño se acaba o no llega, experimentar, conversar, aprender y reír. Y en el camino puedo cantar “cuando vuelve el amor que tantas veces se ha ido y regresa cada vez más delgado y con cara de vicio tocado me tiene algo preocupado, se me mete en líos, me huele a zotal, pero aun así bienvenido, lo quiero como un hijo laralara…” siempre me queda matarlo ”con el hueso de jamón y el cuchillo de cocina” , …seguro que vuelve.

viernes, 4 de febrero de 2011

Limbo


Pasé bajo el arco y me adentre en la calle sin salida, a la derecha, una parra seca invadía la pared de un antiguo edificio abandonado, al fondo un jazmín invitaba a subir las escaleras, “sigue al conejo blanco, sigue al conejo blanco”. Subí despacio entre las plantas y doblé la escalera, notaba el leve temblor de la estructura a cada paso. Una puerta esperaba abierta mi llegada, al cruzarla todo se volvió rojo intenso, era una estancia irregular y a la izquierda cuatro escalones conducían a otra puerta. Después de observar la habitación y meter en mi bolso todo tipo de revistas gratuitas y flyers que encontré sobre una mesita –as usually- , subí los peldaños y miré de nuevo. Sobre mí, una estructura de madera con forma de escalera inversa me recordaba a las corralas. Géneros plurales y a la vez singulares esperaban en este lugar el comienzo del espectáculo. Atravesé un nuevo acceso, esta vez eran tiras traslúcidas de plástico como las que hay en los congeladores industriales. El nuevo espacio era oscuro y silencioso, a mi derecha nuevos escalones de madera, ahora dispuestos para sentarme y frente a mi estaba ella, luminosa, en un bucle audiovisual, retroproyectada en el escenario, dándonos la bienvenida al piso piloto…Sigo allí, dentro de su bucle, en su mundo blanco, teleportada al limbo.

martes, 1 de febrero de 2011

Música azul mar


La Casa Azul tintinea en mi cabeza alternando los ritmos, emulando a Ally McBeal cuando subía su moral con su música interior. Las letras respiran melancolía, pero son azul cielo, azul mar, azul paz bajo el agua, entre peces de colores en silencio con rayos de sol que se cruzan con los prados de algas. Querría estar ahí ahora, bajo el mar.