domingo, 2 de diciembre de 2012

Sin abismos



En esa mañana lírica azul brillante, en ese lugar tenue con suelos de palacio, con la ensoñación de los que han dormido poco, la risa floja de una noche larga, evadida del mundo, concentrada en el tuyo, con el murmullo de tu voz de agua, me cantabas el mantra más bonito que nadie me había cantado. Y el tiempo pasó en latidos y tocaste tus canciones en mis dedos y yo me sentí feliz.

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