martes, 26 de abril de 2011
Facetas
Me sorprende que ambos tengamos un profundo laberinto interno y lo único que aflora son conversaciones sociales, mimos y sonrisas sin más, ni menos. La dolce vita de tu república independiente tiene microclima y climax, se respira placer y dudas, desamor y curiosidad, pasión y freno, a veces gatos, a veces leones, aunque algo ratones. El laberinto atrae e inquieta, salir del laberinto requiere elegir caminos y elegir es perder -una opción excluye otras-. También podemos pasear sin ánimo de salir, es probable que un día encontremos una salida, entonces habrá que elegir si permanecer o no en él.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario