martes, 22 de febrero de 2011

Luna Lunera

Es posible que parezca camicace pero creo que he perdido el miedo, a base de prueba y error, de sumar experiencias malas que desembocan en la calma, de observar, sonreír y aceptar.

El miedo forma parte de personas y animales, es una alerta ante la amenaza o el riesgo para preservar nuestra supervivencia. En exceso paraliza y el terror llega a matar, qué paradoja, algo que nace para sobrevivir pueda acabar con tu vida.

Sin confianza hay miedo, miedo a expresarnos, a mostrarnos tal y como somos, con nuestra riqueza y pobreza, con nuestras contradicciones, nuestra vulnerabilidad. También hay miedo a lo que piensa el otro, a lo que no piensa, a lo que dice, a lo que calla, a los silencios, a la falta de amor, al exceso de amor, a la soledad, a complacer, a disgustar, a seducir,…demasiada energía dedicada a combatir tanto miedo. La vida no sonríe cuando vives alerta.

El nuevo reto es atreverme a decir lo que quiero decir y ser quien quiero ser y disfrutar del camino, escribir cuando el sueño se acaba o no llega, experimentar, conversar, aprender y reír. Y en el camino puedo cantar “cuando vuelve el amor que tantas veces se ha ido y regresa cada vez más delgado y con cara de vicio tocado me tiene algo preocupado, se me mete en líos, me huele a zotal, pero aun así bienvenido, lo quiero como un hijo laralara…” siempre me queda matarlo ”con el hueso de jamón y el cuchillo de cocina” , …seguro que vuelve.

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