sábado, 29 de enero de 2011

Flashback


Me he metido en el tunel del tiempo del armario de casa de mis padres y he encontrado textos que escribíamos amigos y yo hace 20 años, cartas que no envíe y palabras que recibía -manuscritas- por correo -ordinario-.
Leyendo he tenido la sensación de que me han hecho una lobotomía, porque no recordaba nombres ni contenidos, hasta que he llegado a otras, que ponían el alma del revés y han hecho de pepito grillo: chat en libreta durante la clase sobre el bloqueo de cuba y nuestros posicionamientos, textos vertiginosos y surrealistas de lo cotidiano que me daban aliento cuando estaba viviendo en Gran Bretaña, palabras dulces de un amor platónico a caballo entre la rockería y la chulería "candy moon". Éramos tan cándidos, tan puros y ¡nos quedaban aún tantas neuronas! palabras sin límites, sin hipotecas, llenas de ideales y de sonrisas. He leído a genios que ahora pululan entre maquetas de revistas y el silencio, viajeros incansables que aparcaron hace años las maletas, reyes de las letras que trabajan a golpe de guión, añoro esas relaciones de verdad en las que las conversaciones centraban nuestras vidas y vivíamos el presente sin planes. Puedo reunirlos y darles sus textos, como mínimo tendremos una tarde de risas.

martes, 11 de enero de 2011

Con –ismos


Mi año ha comenzado el 10 en lugar del 1, en clave de estar abierta de orejas y que las neuronas hagan su trabajo para que de vez en cuando surja un pensamiento nuevo. Ayer descubrí que hay personas que se reúnen una vez al mes con la voluntad de conversar y debatir sobre textos filosóficos desde hace más de una década. Me sentía invitada-voyeur escuchando sus razonamientos y sus aportaciones, imaginaba como serían estos debates en un ágora. El café de las horas era el lugar y el tema de la sesión de ayer, un capítulo de El segundo sexo de Simone de Beauvoir. Cuando haya leído más sobre él podré comentaros, ayer se mencionaron clasificaciones del mundo antiguo muy curiosas referentes a mujeres: las palakis, las etarias (de Corinto), poco debate y muy divulgativo.

Gracias a comentarios de unos y otros descubrí otro concepto que vivo diariamente pero al que no había puesto título, la obsolescencia programada, cómo los avances técnicos se frenan por la economía de mercado y cómo la sociedad de consumo invita a renovar nuestros productos mucho antes de que necesiten un cambio.

He seguido curioseando hasta ver este magnífico reportaje que sintetiza la cuestión, acaba hablando de la “Teoría del decrecimiento” más reflexiones que invitan a un consumo responsable, una producción responsable y a seguir indagando sobre conflictos que siempre pagan los más débiles.