lunes, 4 de abril de 2011

Calco-manías


En menos de dos semanas he escuchado dos veces hablar de los hipster. Tengo a una preciosa prima viviendo en Seattle desde hace unos meses; su hermana, otra preciosa prima, la ha visitado hace unos días y me comentaba que lo que más le había llamado la atención era la franja de edad de la ciudad (30-45 años) y la contracultura dominante en el lugar. ¿Por qué? Porque en el país de los clones, las grandes cadenas de distribución, el fast food y los extremos, en Seattle triunfa lo del terreno, hecho a mano, elaborado por locales, gestionado localmente con productos locales como si de una nueva autarquía se tratara, y la ciudad está plagadita de la tendencia hipster que al parecer en Seattle crece de manera exponencial y en la vecina Portland son ya movimiento motivo hasta de series cómicas   y webs como ésta 

Lo cool es ser macrobiótico, tomar café vegano, usar materiales sostenibles, llevar gafas de pasta, pantalones pitillo, zapatos eternos, grandes hombros y pelos contracorriente en un ánimo de evolución o involución, con la voluntad humana de sentirse diferente y especial  entre calcos. ¿El hábito hace al monje? 

martes, 1 de marzo de 2011

Caminos


Conozco a una mujer que escuchó muy temprano a Lou Reed y se creyó lo de vivir el lado salvaje de la vida, con respeto y libertad, decía. Los días pasaban y empezó a creer que su curiosidad la llevaba a un estado crónico de insatisfacción. Se dejaba llevar tomando sólo las decisiones que frenaban sus pasos y durante mucho tiempo fueron fáciles. La ecuación se complicó con el tiempo hasta que descubrió una mañana que elegir es perder y que temer sufrir es ya sufrir de temor. Entonces decidió generar y batir una nueva marca, aceptar experiencias desconocidas y arriesgadas, sádicas incluso, obediente en lo salvaje. Y buscando la fuerza se topó con el lado oscuro y aprendió que los pulsos, para los que compiten y la vida a sorbitos, para saborearla. La paciencia tuvo que aprenderla por los caminos -de Kerouak- porque nunca la encontró y sé que sigue caminando. Me gusta observarla y tomar nota de sus pasos.

martes, 22 de febrero de 2011

Luna Lunera

Es posible que parezca camicace pero creo que he perdido el miedo, a base de prueba y error, de sumar experiencias malas que desembocan en la calma, de observar, sonreír y aceptar.

El miedo forma parte de personas y animales, es una alerta ante la amenaza o el riesgo para preservar nuestra supervivencia. En exceso paraliza y el terror llega a matar, qué paradoja, algo que nace para sobrevivir pueda acabar con tu vida.

Sin confianza hay miedo, miedo a expresarnos, a mostrarnos tal y como somos, con nuestra riqueza y pobreza, con nuestras contradicciones, nuestra vulnerabilidad. También hay miedo a lo que piensa el otro, a lo que no piensa, a lo que dice, a lo que calla, a los silencios, a la falta de amor, al exceso de amor, a la soledad, a complacer, a disgustar, a seducir,…demasiada energía dedicada a combatir tanto miedo. La vida no sonríe cuando vives alerta.

El nuevo reto es atreverme a decir lo que quiero decir y ser quien quiero ser y disfrutar del camino, escribir cuando el sueño se acaba o no llega, experimentar, conversar, aprender y reír. Y en el camino puedo cantar “cuando vuelve el amor que tantas veces se ha ido y regresa cada vez más delgado y con cara de vicio tocado me tiene algo preocupado, se me mete en líos, me huele a zotal, pero aun así bienvenido, lo quiero como un hijo laralara…” siempre me queda matarlo ”con el hueso de jamón y el cuchillo de cocina” , …seguro que vuelve.

viernes, 4 de febrero de 2011

Limbo


Pasé bajo el arco y me adentre en la calle sin salida, a la derecha, una parra seca invadía la pared de un antiguo edificio abandonado, al fondo un jazmín invitaba a subir las escaleras, “sigue al conejo blanco, sigue al conejo blanco”. Subí despacio entre las plantas y doblé la escalera, notaba el leve temblor de la estructura a cada paso. Una puerta esperaba abierta mi llegada, al cruzarla todo se volvió rojo intenso, era una estancia irregular y a la izquierda cuatro escalones conducían a otra puerta. Después de observar la habitación y meter en mi bolso todo tipo de revistas gratuitas y flyers que encontré sobre una mesita –as usually- , subí los peldaños y miré de nuevo. Sobre mí, una estructura de madera con forma de escalera inversa me recordaba a las corralas. Géneros plurales y a la vez singulares esperaban en este lugar el comienzo del espectáculo. Atravesé un nuevo acceso, esta vez eran tiras traslúcidas de plástico como las que hay en los congeladores industriales. El nuevo espacio era oscuro y silencioso, a mi derecha nuevos escalones de madera, ahora dispuestos para sentarme y frente a mi estaba ella, luminosa, en un bucle audiovisual, retroproyectada en el escenario, dándonos la bienvenida al piso piloto…Sigo allí, dentro de su bucle, en su mundo blanco, teleportada al limbo.

martes, 1 de febrero de 2011

Música azul mar


La Casa Azul tintinea en mi cabeza alternando los ritmos, emulando a Ally McBeal cuando subía su moral con su música interior. Las letras respiran melancolía, pero son azul cielo, azul mar, azul paz bajo el agua, entre peces de colores en silencio con rayos de sol que se cruzan con los prados de algas. Querría estar ahí ahora, bajo el mar.

sábado, 29 de enero de 2011

Flashback


Me he metido en el tunel del tiempo del armario de casa de mis padres y he encontrado textos que escribíamos amigos y yo hace 20 años, cartas que no envíe y palabras que recibía -manuscritas- por correo -ordinario-.
Leyendo he tenido la sensación de que me han hecho una lobotomía, porque no recordaba nombres ni contenidos, hasta que he llegado a otras, que ponían el alma del revés y han hecho de pepito grillo: chat en libreta durante la clase sobre el bloqueo de cuba y nuestros posicionamientos, textos vertiginosos y surrealistas de lo cotidiano que me daban aliento cuando estaba viviendo en Gran Bretaña, palabras dulces de un amor platónico a caballo entre la rockería y la chulería "candy moon". Éramos tan cándidos, tan puros y ¡nos quedaban aún tantas neuronas! palabras sin límites, sin hipotecas, llenas de ideales y de sonrisas. He leído a genios que ahora pululan entre maquetas de revistas y el silencio, viajeros incansables que aparcaron hace años las maletas, reyes de las letras que trabajan a golpe de guión, añoro esas relaciones de verdad en las que las conversaciones centraban nuestras vidas y vivíamos el presente sin planes. Puedo reunirlos y darles sus textos, como mínimo tendremos una tarde de risas.

martes, 11 de enero de 2011

Con –ismos


Mi año ha comenzado el 10 en lugar del 1, en clave de estar abierta de orejas y que las neuronas hagan su trabajo para que de vez en cuando surja un pensamiento nuevo. Ayer descubrí que hay personas que se reúnen una vez al mes con la voluntad de conversar y debatir sobre textos filosóficos desde hace más de una década. Me sentía invitada-voyeur escuchando sus razonamientos y sus aportaciones, imaginaba como serían estos debates en un ágora. El café de las horas era el lugar y el tema de la sesión de ayer, un capítulo de El segundo sexo de Simone de Beauvoir. Cuando haya leído más sobre él podré comentaros, ayer se mencionaron clasificaciones del mundo antiguo muy curiosas referentes a mujeres: las palakis, las etarias (de Corinto), poco debate y muy divulgativo.

Gracias a comentarios de unos y otros descubrí otro concepto que vivo diariamente pero al que no había puesto título, la obsolescencia programada, cómo los avances técnicos se frenan por la economía de mercado y cómo la sociedad de consumo invita a renovar nuestros productos mucho antes de que necesiten un cambio.

He seguido curioseando hasta ver este magnífico reportaje que sintetiza la cuestión, acaba hablando de la “Teoría del decrecimiento” más reflexiones que invitan a un consumo responsable, una producción responsable y a seguir indagando sobre conflictos que siempre pagan los más débiles.