Lo que no dice le pide chocolate,
no le deja quieta en la silla, se cuece a fuego lento hasta que un día hierva y
salga por la boca ardiendo o se evapore y se lleve las ganas de salir.
Ella teme sus sabotajes, quiere hacer
cosas con sentido y prefiere a una persona auténtica más que a una amable, necesita
confiar sin cuestionar, sin atender a reacciones, sin dudas, ser como es y
relacionarse con otros que son como son y escogen estar sin miedo y contribuir
a la claridad.
No quiere dimitir de ella, no
quiere malentendidos por malescuchados por malexpresados o nodichos. No quiere
esperar lo que no va a llegar. Las
relaciones comerciales se trasladan a lo personal, se compra reconocimiento, se
vende autenticidad, dermoamistades que se quedan en la primera capa de la piel,
intensidad humana que no sobrepasa el placer, fast food emocional. Atascada en su
circuito del placer, espera recompensas inmediatas en enigmas distraídos.




