Tener tanto y nada que decir.
Empecé a escribir una historia hace más de dos años antes de que la historia misma comenzara. Al principio me sirvió para retratar las sensaciones, "letargo" la llamé; después sirvió para calmar las obsesiones, analizar, racionalizar los impulsos, y cuando sucumbí al deseo, escribir me liberaba. Ahora ni siento ni padezco, la mente en calma chicha, el deseo metido en alambrada doble y hambrienta de risas. Lust for life
Analizar, racionalizar...
ResponderEliminarEs lo malo de estar de mente presente, que una se da cuenta de que, a veces, está encerrada. Y es una putada porque el estado natural de la mente es tener siempre una puerta abierta, un plan B, una escapada.
Pero estar de mente presente también tiene cosas buenas: todas las puertas tienen llaves y todas las alambradas tiene agujeros. Has encontrado la llave y has abierto la puerta. Ahora sólo tienes que dar el paso y mirar que hay al otro lado.
Coge de la mano a una bien cotilla y sal a dar un paseo, seguro que te diviertes.
Me gusta "de mente presente", también de cuerpo ausente, de mente ausente, de cuerpo pasado, de mente pluscuamperfecta... (a quién se le ocurriría derle ese nombre a un tiempo verbal??). Me gustas tú, vaquera.
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