domingo, 22 de abril de 2012

A través del libro del desasosiego



Aquí me tienes, delante de la pantalla con la voluntad desganada, con intención de escribir un nuevo post y dejando las frases a mitad.

No veo las noticias, no voy a las mascletás, no me disfrazo con trajes regionales de ningún lugar, no tengo un vicio acentuado ni una virtud concreta

Sé que odio la rutina y me gustan las sorpresas pero no las alimento. Aspiro a alimentar la curiosidad sin heridas por el camino y es como lamerse la cara en lugar de pegarse un baño,  tanto zarpazo me lleva a asomar el morro por rendijas y sacar la patita de vez en cuando y veo mucho gato magullado. 

Al menos he cruzado la puerta y no languidezco como Pessoa ni me he transformado en bicho todavía dentro de mi habitación. Como él pienso que todo lo escrito es una nota al margen de un texto apagado, el sentido de la nota nos da pie a extraer más o menos el sentido del texto, pero queda siempre una duda y los sentidos posibles son muchos. "Escribo estas líneas, realmente mal anotadas, no para decir esto, ni para decir cualquier cosa, sino para ocupar en algo mi desatención". 

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