Me he emborrachado de risas, de cosquillas, de sonrisas, de miel. He pasado el día en el rincón de no pensar. Es difícil de encontrar pero qué bueno es cuando estás ahí. Pereza y desidia se han tumbado en el sofá conmigo con su risa floja. He arrancado cada hoja de peros hasta llegar al corazón y estaba tiernecito y dulce. Un placer.
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