martes, 9 de agosto de 2011

Cazar sonrisas a ritmo de ukelele

De la sonrisa al llanto hay un segundo, palabras, recuerdos, miradas, unos ojos pueden iluminar tu cara, otros traer tormenta al corazón. Los pequeños momentos felices tendrían que llenar el vaso e impedir que la tristeza se colara entre los huecos. Pero es densa, fluye y se seca dentro y por más que trato de limpiar el vaso, ahí se quedan los posos. Casi un año ha pasado y el tiempo no pasa. Pienso en cicatrices y sólo veo gangrena.
Del llanto a la sonrisa hay un segundo y esta canción me hace sonreir,

cuando sea capaz de hacerla sonar, los ojos de tormenta traerán sólo pequeña lluvia una vez al año, en agosto, por lo que un día fui y no soy, por lo que un día amé, por lo que un día odié, por lo que un día perdí, por lo que un día gané, por estar sin querer, por ser, por vivir.

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